“¿Qué eso?” dijiste cogiendo el papel. Te
quedaste con los ojos como platos. Era un concierto benéfico del pueblo para
recaudar fondos para abrir una escuela de música en el pueblo. “Lo siento David, no puedo.” Dijiste entregándole
el papel. “¿Por qué? Cantas genial”
Le cogiste de la mano y le llevaste hasta la cama. Os sentasteis en la cama y,
volviéndole a coger la mano, dijiste: “Tengo
pánico escénico”.
El se quedó callado. Tras esbozar una sonrisa, añadió: “¿Pero como una chica tan bonita como tu
tiene pánico escénico?” Le miraste a los ojos. Te dibujó una sonrisa, te
había llamado bonita. “Soy muy tímida
desde pequeña. Nunca he tenido amigos. Además tuve una mala experiencia”. “¿Cuál”. “Cuando tenía 8 años quise cantar delante de toda la clase, y cuando
empecé a cantar me caí y todos se rieron de mí.”. “Pues lo siento. Pero no
te vas a quedar de brazos cruzados. Vas a cantar ahí sí o sí, y yo te voy a
ayudar”. “Pero David….”. “Sin peros” interrumpió. “Vas a cantar y no se hable más” Dicho
esto, se marchó y tú te quedaste en la cama pensando.
(…)
Te tumbaste
en la cama y te pusiste a pensar. Tras recordar viejos recuerdos, te vino una
imagen de tu amiga que te dijo: “Nunca te
rindas, lucha por tus sueños”. Ese recuerdo te hizo sonreír. Elena era muy
especial para ti, fue tu mejor amiga, hasta que un día se fue sin decir nada.
Dicho esto,
te dormiste.
(…)
Al día
siguiente, tras desayunar, le preguntaste a tu abuela donde vivía David. Tras
mirarte con una mirada pícara mientras fregaba los platos, te lo dijo. Subiste
a tu habitación, cogiste la guitarra y unas partituras y te dirigiste a casa de
David. Buscando y buscando, encontraste la casa. Estaba abierta, así que
entraste. Le viste a lo lejos y gritaste
su nombre. Giró la cara y, tras dejar a las ovejas, vino corriendo. “¿Qué haces aquí?”. “Que pasa, ¿no te
alegras de verme?”, dijiste dejando la guitarra. “Voy a participar en el concierto”. Se quedó perplejo. “¡¿Enserio?!” dijo poniéndose las manos
en la cabeza. “¿Te creías que me iba a
rendir tan fácilmente?” dijiste poniéndote las manos en las caderas.
Él sonrió.
Fue a coger su guitarra y tú te sentaste en un banco de aquel jardín. Vino y se
sentó contigo. Empezó a rasgar las cuerdas y a cantar. Tú le acompañaste, era
para calentar la voz. Moviste la pierna
y se te cayeron las partituras. Te ayudó a recogerlo y se quedó mirando
una partitura. “¿Y esto?” preguntó. Cogiste
el papel y lo miraste. “Es una partitura.
This is me, de Demi Lovato. Me encanta” Puso la partitura delante de él y
empezó a cantar. Esta vez, el no cantaba, te tocaba a ti. Sacaste fuerzas y
cantaste. Quedó genial. “Oye, puedes
cantar esta en el concierto”. Alzaste la cabeza y le miraste. “Sí, es buena idea” dijiste.
(…)
Tras varias
semanas ensayando, por fin llegó el día. Era de noche, a las 10. Estaba oscuro,
pero estaban las luces del escenario. Estabas muy nerviosa, te temblaba todo.
Dijeron tu nombre y entraste al escenario. Todo el mundo empezó a aplaudir,
pero tú por vergüenza agachaste la cabeza. Colocaste el micrófono y miraste a
David que estaba detrás del escenario. Empezó la música y miraste a todo el
público. De repente vistea muchísima gente y de los nervios, te desmayaste.
(…)
Te
despertaste a los pocos minutos. Estabas en el interior del escenario. Te
morías de vergüenza, te tapabas la cara. “¿Cómo
he podido desmayarme?” dijiste tapándote los ojos. David te miró y dijo: “Esto lo arreglo yo”. Cogió la guitarra
y salió al escenario. Todo el mundo aplaudía. Tú te levantaste y te pusiste a
mirar detrás del escenario. Empezó a tocar {Esta canción https://www.youtube.com/watch?v=PflsszfeKgU}
Conocías aquella canción, la habíais cantado.
Aquella canción te recordaba a vosotros. Cuando llegó al estribillo cogiste un
micrófono y saliste a cantar. Todo el mundo empezó a aplaudir. Te sentías muy
cómoda con él. Ni te fijaste en el público, solo te importaba cantar. Cuando
acabó la canción os mirasteis a los ojos. Os lo decíais todo. Sin dudarlos ni
un segundo, os acercasteis y os besasteis. Tú le rodeaste con tus brazos el cuello y él,
con las suyas, la cintura. Todo el mundo empezó a aplaudir y a silbar, pero os daba
igual, solo erais vosotros y el universo.
-FIN-
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