Os mirasteis
a los ojos, y con eso ya os lo decías todo. Os sonabais uno al otro, pero no llagabas
a saberlo del todo. Era todo muy extraño. Nico soltó el nombre de Blas y en ese
instante volvisteis al mundo los dos. Tras dar una dulce sonrisa, volviste por
dónde viniste. Ese chico te había trasmitido algo especial, “¿sería amor a primera vista?” Pensaste,
“Es imposible”, dijiste para ti
misma. De repente estornudaste y te empezó a doler la cabeza. “No, si todavía cojo frío, tonta____, que eres
tonta” dijiste sonándote los mocos.
(…)
Estabas en
casa, tumbatida en la cama con 5 mantas puestas porque tenías frío, 40º grados
de temperatura, mocos y un dolor de cabeza impresionante. Estabas escuchando tu
radio favorita, los 40 principales y te relajaba bastante, llegando al punto de
quedarte dormida en un sueño profundo.
(…)
Te
levantaste, te dolía menos la cabeza, ese Ibuprofeno era fantástico, aunque
como todos, echabas de menos el Dalsy de cuando eras pequeña. Dirigiste tu
vista a la pared y miraste el reloj. Diste un salto al ver que eran las 4 de la
tarde. “¡Sara!” gritaste. Tú hermana,
el colegio, allí… Te pusiste lo primero
que pillaste y saliste corriendo, con la manta puesta como chaqueta. Todo el
mundo te miraba, pero te daba igual. Llegaste hasta el colegio, llamaste a la
profesora y te dijo que ya se había ido. “¿Cómo
se podía haber ido? ¿A dónde? ¿Con quién?” Esa última pregunta era la que
más te preocupaba. “No se preocupe”
dijo la profesora mientras tenías la mano en el pecho. “Se ha ido con un joven, eran moreno de pelo, con los ojos azules”.
“BLAS”, pensaste. Preguntaste el número en el colegio y te le dieron. Le
llamaste y te contestó. Te dio la dirección y, cogiendo un taxi, llegaste hasta la dirección.
Abrió la
puerta y te fuiste a abrazar a Sara, te preocupaste muchísimo. Fuiste dónde
Blas y le dijiste: “Muchísimas gracias
Blas, no sé que hubiera hecho sin ti” y le diste un abrazo. “La ví en plena lluvia, sentada en las
escaleras y le pregunté, me dijo que era tu hermana y me la traje junto a Nico”. “No sé cómo agradecértelo” dijiste
dándole cogiéndole la mano. “Qué tal… ¿quedando
para cenar?”. “Claro” dijiste con una dulce sonrisa y, tras esto, comenzasteis
una muy buena, apasionada y dulce relación.
-FIN-
No hay comentarios:
Publicar un comentario