lunes, 26 de agosto de 2013

IMAGINA BLAS (2ª PARTE)

Os mirasteis a los ojos, y con eso ya os lo decías todo. Os sonabais uno al otro, pero no llagabas a saberlo del todo. Era todo muy extraño. Nico soltó el nombre de Blas y en ese instante volvisteis al mundo los dos. Tras dar una dulce sonrisa, volviste por dónde viniste. Ese chico te había trasmitido algo especial, “¿sería amor a primera vista?” Pensaste, “Es imposible”, dijiste para ti misma. De repente estornudaste y te empezó a doler la cabeza. “No, si todavía cojo frío, tonta____, que eres tonta” dijiste sonándote los mocos.


(…)


Estabas en casa, tumbatida en la cama con 5 mantas puestas porque tenías frío, 40º grados de temperatura, mocos y un dolor de cabeza impresionante. Estabas escuchando tu radio favorita, los 40 principales y te relajaba bastante, llegando al punto de quedarte dormida en un sueño profundo.


(…)


Te levantaste, te dolía menos la cabeza, ese Ibuprofeno era fantástico, aunque como todos, echabas de menos el Dalsy de cuando eras pequeña. Dirigiste tu vista a la pared y miraste el reloj. Diste un salto al ver que eran las 4 de la tarde. “¡Sara!” gritaste. Tú hermana, el colegio, allí…  Te pusiste lo primero que pillaste y saliste corriendo, con la manta puesta como chaqueta. Todo el mundo te miraba, pero te daba igual. Llegaste hasta el colegio, llamaste a la profesora y te dijo que ya se había ido. “¿Cómo se podía haber ido? ¿A dónde? ¿Con quién?” Esa última pregunta era la que más te preocupaba. “No se preocupe” dijo la profesora mientras tenías la mano en el pecho. “Se ha ido con un joven, eran moreno de pelo, con los ojos azules”. “BLAS”, pensaste. Preguntaste el número en el colegio y te le dieron. Le llamaste y te contestó. Te dio la dirección y, cogiendo un taxi,  llegaste hasta la dirección.


Abrió la puerta y te fuiste a abrazar a Sara, te preocupaste muchísimo. Fuiste dónde Blas y le dijiste: “Muchísimas gracias Blas, no sé que hubiera hecho sin ti” y le diste un abrazo. “La ví en plena lluvia, sentada en las escaleras y le pregunté, me dijo que era tu hermana  y me la traje junto a Nico”. “No sé cómo agradecértelo” dijiste dándole cogiéndole la mano. “Qué tal… ¿quedando para cenar?”. “Claro” dijiste con una dulce sonrisa y, tras esto, comenzasteis una muy buena, apasionada y dulce relación.



-FIN-

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